domingo, 13 de abril de 2014

Origo et Femina



Elohim viajaba a través de las autopistas siderales buscando una respuesta. Durante eones sus incontables y magnificas alas se llenaron de flujo vital y fueron agitadas en busca de la perfección. Antes de la separación de las expansiones, en tiempo primitivo donde ni la noche ni el día podían ser hallados, Elohim decidió callar sus pensamientos y detener su búsqueda. Se sentó en una de las galaxias cobijadas por los fríos fulgores de la constelación Coma Berenice y durante miles de siglos escuchó.

Cuando la melodía de las estrellas, planetas, nubes de gas y polvo cósmico terminó, cuando el compás de la gravitación que une todos estos seres concluyó en la imaginación del Altísimo, su ser reposo y La Bella Durmiente fue testigo de la llegada de la Musa.

Dijo Elohim:
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      - Venid ahora todos vosotros sea cual sea vuestro título: dios, ángel, ser viviente, alma arcana, doncella cósmica, espíritu primitivo. Forjemos pues a partir de nuestro aliento y de nuestras más hermosas ideas a la diosa de nuestra esperanza, ser jamás visto, flamante para el criterio de cualquier espectador. Creemos la perfección y en ella vinculo irrompible que la una a lo imperfecto pues no puede existir cisma absoluto entre estos espíritus que ciertamente deben estar juntos. Sea así su unión como la expansión inacabable.

Así pues la diosa de la esperanza, también representación de la perfección hallada por mentes celestiales, nació y viajó durante tiempos desconocidos. Ella recorrió mucho para llegar aquí.

Mi nombre es Miguel “El Imperfecto” y la Perfecta Esperanza ya está conmigo, gracias a que en un momento todas las potencias del cosmos se detuvieron y pensaron en ella, la imaginaron, la crearon. No quiero que su viaje continúe sin mí.