miércoles, 11 de febrero de 2015

KIZUNA


Sólo tu y yo lo sabemos.




Y elevé mis ojos teniendo mis rodillas clavadas en el lúgubre lodo. El legendario hilo rojo me llevó hasta ti y me dijiste:

- ¿Por qué tu alma está acongojada?

Mi corazón trató de encontrar una respuesta, un argumento o cualquier idea que explicara mis penas, pero fue inútil. Por lo tanto, mi razón comprendió que no había razón alguna, que en ese momento estaba contigo, que me habías regalado la parte más hermosa y valiosa de tu existir y que en nuestras manos estaban la pluma y el papiro del destino.

Sonreí y nos envolvimos en aquel hilo escarlata. Nos miramos al espejo izquierdo ubicado en la dimensión anular y vimos que así muramos el hilo jamás se romperá. En aquel espejo logramos comprender que conservamos nuestras características, no obstante a diario morimos para dar paso a un ser superior, pues Yo soy Tú y Tú eres Yo.

Te amo <3