viernes, 10 de abril de 2015

Los fantasmas en tus hombros

La razón


Se abre el telón y la función no empieza. No importa que mi rostro sudoroso y frio del miedo esté frente  a la audiencia de este oscuro teatro. Grito desde mis entrañas y llamo a los cuatro seres vivientes para que transporten aquella gota a mi lengua seca que tan solo sabe saborear la espesa arena que has vertido en mi boca. No has escuchado mis sollozos y gemidos entre la niebla de la costa. No pudiste disfrazarte de trascendencia ni llegaste al escalón del que hoy yo estoy a punto de caer. Escalaste firme, superaste al antiguo fantasma sin embargo caímos y tú no lo soportaste, volviste a la montaña rocosa de grises faldas y miraste con ojos de desdén, duros, casi se confundieron con la superficie que subías y todo eso para esconder lo inevitable. Al final te cansaste y desamarraste el arnés. Caías y caías alejándote de mi desordenada figura pero entre más profundo llegabas más comprendías mi ser y mi imagen era más apetecible a tu alma, ya no deseabas caer más.

Jamás olvidaré tu rostro descendiendo a los abismos del Apolión, con esas formas inmaculadas que tanto cautivaban las noches surreales del caótico onirismo mío. Solo pulgadas nos separaban dentro de esa pesadilla pero nuestros fanales divisaban paisajes indiscutiblemente distintos. De repente, veo venir al antiguo fantasma, él se acerca y me hace derramar las lágrimas de la antigua estatua erigida en honor al dios de cobre y sigo llorando, dentro de mí los caudales son ráfagas, son fuerza potente y no los puedo detener con canales etéreos. Entonces he resuelto que el rostro del arlequín se apoderará de mis fachadas y ya no seré yo. Los espíritus antiguos ya no son bienvenidos pero unos nuevos me atormentan día y noche, tú no estás ahí para ayudarme a soportarlos pues confinado a las grutas de mí soledad estoy. Ardo en negro frio, solitario clamando al oído inexistente lo que mi dolor no pudo enseñarme. Yo pensé que tus hombros eran distintos pero hoy los veo y ya no los tienes y cuando logro verlos de una forma diáfana, apoyo mis manos pero pronto se desvanecen. El fantasma pasado volvió.

miércoles, 11 de febrero de 2015

KIZUNA


Sólo tu y yo lo sabemos.




Y elevé mis ojos teniendo mis rodillas clavadas en el lúgubre lodo. El legendario hilo rojo me llevó hasta ti y me dijiste:

- ¿Por qué tu alma está acongojada?

Mi corazón trató de encontrar una respuesta, un argumento o cualquier idea que explicara mis penas, pero fue inútil. Por lo tanto, mi razón comprendió que no había razón alguna, que en ese momento estaba contigo, que me habías regalado la parte más hermosa y valiosa de tu existir y que en nuestras manos estaban la pluma y el papiro del destino.

Sonreí y nos envolvimos en aquel hilo escarlata. Nos miramos al espejo izquierdo ubicado en la dimensión anular y vimos que así muramos el hilo jamás se romperá. En aquel espejo logramos comprender que conservamos nuestras características, no obstante a diario morimos para dar paso a un ser superior, pues Yo soy Tú y Tú eres Yo.

Te amo <3

viernes, 2 de enero de 2015

Solitude (Einsamkeit)


Hoy he vuelto pero mi nombre ha cambiado. Ahora soy Hiraiel Tarath quien viene de las penumbras a la misma oscuridad jornada tras jornada.
Desperté con la amargura que llena los adentros de corrientes sin fin, erosión en mi cabeza y taquicardia ansiosa que dicta a mi cabeza un pensamiento:
“¿Para qué negar y esforzar una ceguera ante lo que día y noche se hace tan evidente y que se convierte en verdad? La falsedad aparece ante mis ojos y me hiere, me lastima y las ansias de vivir desaparecen ante el gran teatro de las almas que expectantes arriban una a una para observar la función de mis tristezas. Todos en este presente austero ven como se me dio la espalda cuando di mi mano y mi rostro gentilmente, así mismo como se me requirió cuando lleno de tristeza me volví para negar mi mirada y poder refugiarme en la gruta de las oscuras penas reflexivas del corazón hambriento de llanto. Lloré y mi llanto no fue escuchado, motivo de humillación y burla fueron mis lagrimas.
Hoy, deseo con todas las fuerzas jamás depender de un alma humillante, de una mentira conveniente, de un gesto interesado o de un cariño a destiempo. Odio y melancolía aparecen hoy cuando los universos de los demás son más grandes por sus afanes, por sus ires y venires, haciendo de mi mundo algo pequeño e insignificantemente sin importancia”
Soy Hiraiel Tarath, el ser que vaga bajo luz tenue que en cualquier momento tan grandes sombras apagarán el día indicado. Hoy estoy aquí, mañana tal vez no.

martes, 19 de agosto de 2014

For her (para ella)


Para ti mi amada, mi amiga, mi compañera, mi confidente, mi aliada, mi cómplice...y lo más importante mi mujer, la mujer de mi vida.

El arcángel Mijail, cuyo nombre significa “¿Quién como Dios?”, realizaba un gran periplo por los rincones más lejanos en donde habitan los seres vivientes jamás vistos por los ojos de un mortal. Este era uno de esos viajes de rutina en los que Mijail aprendía y comprendía secretos inimaginables, epifanías traslucidas que llenaban su interior de sabiduría que en pocas ocasiones los mortales lograban comprender. Ahora el arcángel era mortal, sin embargo sus habilidades le acompañaban hasta el día en que falleciera.
Regresó Miguel a la tierra a ver su amada Spes, anhelaba tanto su calor y sus fragancias tan penetrantes, esas caricias que arrebataron su virginidad angelical y todos los sonidos articulados por aquel ser que le hizo sentir tantas inexplicables sensaciones en sus entrañas. Al llegar a sus aposentos la ausencia de la fémina llenaba aquel lugar. Su corazón se angustio y salió a buscarla.
Su corazón le llevó a un lugar tan oscuro como el ébano, sitio de grandes y violentas batallas, la tristeza era la reina del lugar y el dolor su compañero de trono. En el centro de aquel lugar de penumbras, similar a un desierto negro, se hallaba un abismo infinito llamado “El abismo de die Verzweiflung” Al acercarse a tan tenebroso sitio él pudo sentir el dolor en su corazón y las lágrimas comenzaron a brotar de sus fanales. ¡Qué difícil era entrar ahí para él! El reino de los cielos, el trono de Elohim y el jardín del Edén eran tan distintos a aquel nefasto lugar. Su corazón no comprendía lo que veía ni lo que su alma percibía, era un total ignorante. Avanzó entonces en medio de la penumbra para llegar al límite del suelo y el abismo, su pie derecho sintió el último tramo de suelo firme y entonces se detuvo y se inclinó hacia adelante para divisar el profundo vacío que se dibujaba dentro del hoyo sin fin. Segundos después sintió el aroma de su mujer y fue allí cuando logro ver a una hermosa Spes atrapada en medio de la oscuridad. El dolor, la angustia y la desesperación se proyectaban a través de su rostro, lo cual fue frustrante para el joven varón. No obstante, aun sin saber cómo la sacaría de aquella prisión dijo:
-          No desfallezcas, he aquí he venido a sacarte de este suplicio.
Ella respondió:
-          No sabes el dolor que me causa estar aquí, ni todos los astros visitados por tu espíritu te han podido enseñar este sufrimiento. Apúrate o moriré.
Miguel sabía que sus habilidades angelicales eran limitadas en el planeta azul pero su decisión fue tal, que se lanzó al abismo sin importar nada excepto la vida de su amada. A su corazón, su propia vida al lado de la de su mujer no valía nada pues su vida era que ella estuviera bien. Cayendo en el precipicio pensó:
-          Aquí voy, si he de morir hoy que sea para darte la vida. Espero que mi patética vida sea un sacrificio suficiente para redimirla y salvar tu preciosa alma. Te amo, amor de mis días.
Al estar cerca de ella, Miguel alcanzó a tomar de manera violenta el delicado y hermoso pie derecho de Spes. Inmediatamente, comenzaron a flotar con dirección al firmamento. Las cadenas que aprisionaban a la preciosa mujer se rompieron, Miguel trepó el cuerpo de la fémina para quedar a su altura mientras los dos ascendían. La miró a los ojos, lleno de esperanza y amor por ella, jamás había sido tan feliz como en aquel instante. ¡Oh que hermosos eran sus ojos! Aquellos ojos cafés llenos de un brillo indescriptible le llenaban su alma, le contaban secretos que ni el más grande de los dioses llego a decirle. Él sabía que donde ella estuviera ahí estaba su hogar.

Los dos sobrepasaron las oscuras nubes de aquel desierto tenebroso y llegaron a estar por encima de la oscuridad. Era un hermoso atardecer el que ahora sus ojos veían, las nubes repartidas por todo el firmamento y la ardiente luz del astro mayor describían un mundo surreal, parecido a los de los planetas visitados por Miguel, sin embargo jamás había sido tan hermoso pues ella estaba ahí. Miguel tomó una de las manos de Spes y con su mano derecha tomo el divino rostro de su amada y le dijo:
-          Ninguna tormenta por más grande que sea dura para siempre. He visto las más grandes en lugares del universo que no puedes ni imaginar y todas llegan siempre a un fin. Jamás estuve dentro de ellas pero algo te puedo asegurar: no fueron eternas, todas terminaron y la calma y la paz que dio a luz su fin siempre lleno mi corazón de alegría. Te amo mujer mía.


Era un hermoso día para ser feliz. Ese día los dos se unieron, se convirtieron en un solo ser y Miguel estaba más seguro de que su vida era PARA ELLA.

domingo, 29 de junio de 2014

Seres de luz



“Te contaría mis secretos pero los buitres vuelan encima de nosotros ahora. El tiempo es apremiante, somos víctimas de nuestra lengua y de los procederes que, de manera casi inconsciente, permean nuestro diario vivir. Los látigos que castigan el alma han desaparecido y el nuevo amanecer resplandece ante nuestros ojos. Es solo cuestión de creer que un nuevo día transcurre. La fe no puede ser hallada en el porvenir, ella se revela en el presente y nos convence en un futuro que pronto será realidad y no imaginación difusa.

Sentado a la vera de una substancia esencial vives epifanías a veces carentes de significancia en la posteridad. No obstante, la magnanimidad te abraza y la entregas en mis manos, deséala pues es buena; el espíritu magnánimo encuentra las llaves que te darán acceso a la libertad.

Accede a la viña, encontrarás toda suerte de formas, olores y gustos que a tu entendimiento serán como manjar arcano, inacabable. Pero no te excedas, el capataz te ha dejado entrar, sin embargo tu salida puede llegar a ser imposible. Reflexiona sobre lo que los frutos te ofrecen, critica la antigua senda, no aceptes el regalo del gendarme. Fuego caerá sobre tu cabeza”

El viajero Aiwass se quedó en silencio. Después de escuchar lo que tenía que decirme recosté mi cabeza y mis espaldas sobre una gran roca negra, de la que salían insectos del desierto de tanto en tanto. Con el potente sol sobre mi rostro medité en aquellas palabras y noté que las ideas entraban a mis orificios nasales con un aroma dulzón similar al del cobre en quema. Una fuerza reparadora recorrió mis huesos, la esperanza que habita los aires colmó mi ser y una voz de ángel me dijo: “Ciertamente eres un ser de luz, proyecta ese gozo que encontraste en la viña”


Desde ese momento fui libre.

sábado, 7 de junio de 2014

Metamorfosis



Para mi diosa. 

"Que bueno ha sido encontrarte en este sendero. Que hermoso es recorrer el camino junto a ti"

"Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan"

Y fueron sus poros testigos de este desasosiego. Cumbre árida colmada de rocas hirientes a mi alma. Trampas mortales establecidas por mi propio intelecto. Bajé la colina en forma de espectro para encontrarme con el capullo, lamer la crisálida y beber aquel fluido esperanzador de las ánimas de la concupiscencia. Espeso magma, que transita la avenida principal de las agallas de la casa de Piscis, posee este templo profanado y llévame a ser la mariposa que ella quiere que yo sea. No apuñales al mendigo pues él sabe lo que son los banquetes y la ostentación, pero su ruina será la recompensa intangible en el Apolion circundante.
Mareas de terciopelo suben a las costas epidérmicas para lograr lamer mis pestañas. Comprendo el enigma que me fue revelado, pero su utilidad nula a mi entendimiento es. Jeroglíficos ininteligibles orbitan mis cabellos, rozan mis neuronas y penetran mis pupilas. Retroalimentación cristalina me ilustra de manera ortodoxa su sinnúmero de depravaciones, deseo poseerlas, hacerlas mías en inmaculado pecado pues la hora ha llegado.
Sonata de los despertares, lucero de la mañana, aguijón carmesí, caíste cual triboluminiscencia en lo negro del firmamento. Despiértame a la hora acordada y ayúdame a ponerme sobre mis pies pues un largo sueño habrá concluido. Estas en todo lo que produzco y destrozo, no me culpes si de la peña brota sangre y miel simultáneamente porque ahora es menester tu calor para empacar eones en aquella valija. Seca el fluido de mis ojos, bébelo si lo deseas pero no calmes este pecho que ha preparado el trono para que nos sentemos ad portas del advenimiento sideral.
Que se abra el telón, saludemos a la indiscutible masa, maldigamos sus vidas, hagamos venia proscrita y emprendamos el viaje pues el camino es bueno. 

viernes, 30 de mayo de 2014

Rocío nocturno en Do menor (Tränental der Seele)

De aquella gruta añorada emanan ondas represivas que acallan los vastos mares reflectores de luz multicolor. Las representaciones y expresiones fluyen por canales basales dotados de toda clase de dones y en cuyo seno reposan bestias arcanas, aún sin clasificar.

Sale el sol pero no alumbra el sendero, la habitación queda vacía. La tarde ilumina el camino, no obstante el antiguo espectro aparece abruptamente a manera de un inmenso y nefasto muro. Caminante inútil, insuficiente, poco hombre, no clasifica, no es deseado, no puede, no sabe.
Llega la oscuridad de la noche, el cielo y los engendros primarios yacen calmos cuando se escuchan sus diáfanos mantras, ascendentes a través del altar del templo como humo de incienso purificador. Esa calma exasperante no permite al órgano ecuatorial detenerse en aquel vacío. Hacia el norte marchan ejércitos y galopan equinos invisibles de sangre fría, pero en el sur el desierto intenta florecer, no hay suficiente líquido plateado.

El faraón llega al límite del acantilado. El horizonte se encuentra nebuloso y las cuatro estaciones ocurren en segundos. Sus ojos son testigos, algunas escenas son placenteras a su espíritu, otras le antojan correr. El desea lanzarse pero la luna y las estrellas le llaman a gritos.

Oídos que no escuchan aquella lanza en mi costado, la crucifixión se ha consumado, puedo bajar de la cruz cientos de veces, ver las heridas, sonreirle a mi verdugo y suplicarle reciprocidad, aún si el precio es subir de nuevo hasta que la sangre sea el agua que rocíe de noche el valle de lágrimas del alma. El cielo se pone en silencio y oscurece. Todavía espero.