The Gusmag's Corner
viernes, 10 de abril de 2015
Los fantasmas en tus hombros
miércoles, 11 de febrero de 2015
KIZUNA
Y elevé mis ojos teniendo mis rodillas clavadas en el lúgubre lodo. El legendario hilo rojo me llevó hasta ti y me dijiste:
- ¿Por qué tu alma está acongojada?
Mi corazón trató de encontrar una respuesta, un argumento o cualquier idea que explicara mis penas, pero fue inútil. Por lo tanto, mi razón comprendió que no había razón alguna, que en ese momento estaba contigo, que me habías regalado la parte más hermosa y valiosa de tu existir y que en nuestras manos estaban la pluma y el papiro del destino.
Sonreí y nos envolvimos en aquel hilo escarlata. Nos miramos al espejo izquierdo ubicado en la dimensión anular y vimos que así muramos el hilo jamás se romperá. En aquel espejo logramos comprender que conservamos nuestras características, no obstante a diario morimos para dar paso a un ser superior, pues Yo soy Tú y Tú eres Yo.
Te amo <3
viernes, 2 de enero de 2015
Solitude (Einsamkeit)
martes, 19 de agosto de 2014
For her (para ella)
domingo, 29 de junio de 2014
Seres de luz
sábado, 7 de junio de 2014
Metamorfosis
viernes, 30 de mayo de 2014
Rocío nocturno en Do menor (Tränental der Seele)
De aquella gruta añorada emanan ondas represivas que acallan los vastos mares reflectores de luz multicolor. Las representaciones y expresiones fluyen por canales basales dotados de toda clase de dones y en cuyo seno reposan bestias arcanas, aún sin clasificar.
Sale el sol pero no alumbra el sendero, la habitación queda vacía. La tarde ilumina el camino, no obstante el antiguo espectro aparece abruptamente a manera de un inmenso y nefasto muro. Caminante inútil, insuficiente, poco hombre, no clasifica, no es deseado, no puede, no sabe.
Llega la oscuridad de la noche, el cielo y los engendros primarios yacen calmos cuando se escuchan sus diáfanos mantras, ascendentes a través del altar del templo como humo de incienso purificador. Esa calma exasperante no permite al órgano ecuatorial detenerse en aquel vacío. Hacia el norte marchan ejércitos y galopan equinos invisibles de sangre fría, pero en el sur el desierto intenta florecer, no hay suficiente líquido plateado.
El faraón llega al límite del acantilado. El horizonte se encuentra nebuloso y las cuatro estaciones ocurren en segundos. Sus ojos son testigos, algunas escenas son placenteras a su espíritu, otras le antojan correr. El desea lanzarse pero la luna y las estrellas le llaman a gritos.
Oídos que no escuchan aquella lanza en mi costado, la crucifixión se ha consumado, puedo bajar de la cruz cientos de veces, ver las heridas, sonreirle a mi verdugo y suplicarle reciprocidad, aún si el precio es subir de nuevo hasta que la sangre sea el agua que rocíe de noche el valle de lágrimas del alma. El cielo se pone en silencio y oscurece. Todavía espero.

