Transpuestos a través de los fulminantes destellos del amor
infinito, enviados hacía lo más remoto de la constelación de la serpiente. Hallados
en el objeto de Hoag, en su galaxia anular. Cubiertos por supernovas y eléctricos
fulgores que rozan los viajantes del ébano firmamento. Miremos arriba y no
adelante pues nuestros rumbos son siderales mas no terrenales.
Los dioses han hecho presencia ante nosotros con retadores
ojos de magma, espadas de plasma y tridentes astrales. Exhiben sus prodigios y
comprendo que han venido por ti. No es menester separarme de tu vera pues
apenas recorro pequeña porción de tus jugosas montañas, esbeltos valles,
veredas peligrosas y cuevas de deleite. Tu cosmos es a mi paladar objeto
traslucido y dulce, sigue vertiendo dentro de mi copa ya que ella y mi vientre
no tienen límite.
Las deidades se acercan a nosotros, como hienas hambrientas de
resarcimiento. No soporto pensar en su maldad. Paradoja carnal e incomprensible
a mi razón son sus deseos, ahora sus narices tocan la mía, entonces yo solo presiono
mis dedos y palma posándolos sobre tu mano para estar seguro mientras advierto
tu beldad con mis fanales. Aparición frente a mis ojos que iluminada por el
radiante rayo del astro mayor llega a mis lumbreras deleitándome con reflejos
irreales de un ser que me ha escogido, que me ha encontrado. Ella reconstruye
mi corazón, lo transforma ¡Oh todos los dioses! ¿Qué habéis hecho para perder
de vista a tan hermosa diosa? ¿Por qué se os ha escapado de la bóveda celeste?
Os prometo que jamás volverá con vosotros inmortales pedantes, pues mía es y
estoy presto a la lucha. Si la queréis, venid pues y luchad contra un mortal
lleno de pasión y amor por aquella que le ha mostrado lo mejor de este
periplo.
Tejidos en la red eterna de nuestros procederes,
transportados por túneles de arco iris rumbo a los lagos cósmicos del afecto habitamos la morada de los vigilantes caídos presenciados por Enoc. Mi ayuda
idónea me socorre mientras yo abro paso con espada inmune y persistente para
que puedan avanzar nuestros ilusionados pies, nuestras mágicas alas.

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