Ave Fénix (Phoenos inmortalis)
Después de una cruenta batalla, el verano había vencido al
invierno. Al fin las grisáceas tribulaciones y el frio recuerdo de las diosas
nórdicas fallecidas en tierras lejanas habían sido vencidos por aquel
majestuoso calor.
Pasada la muerte del rey Uzias VI, Melek Taus volvió a
Miguel en visión de sueños y le mostró el camino que conduce al oasis de
Erleichterung en donde los mortales, decía la leyenda, encontraban su destino.
Este sendero no mostraba al andante un horizonte claro pues la potente arena y
el fuerte viento adornaban el firmamento con doradas ráfagas e inciertos
sentimientos nacidos en el corazón del demonio del desierto llamado Ghoul “El
Grande” Hermoso pero incierto paisaje deleitaba a Mijaíl “El Resucitado”.
El cansancio atacó al joven y le obligó a reposar en
Erleichterung. Fuentes de agua fresca brotaban de las rocas de una manera
incomprensible dada la ubicación desértica del oasis, hermosas y femeninas
palmas adornaban con dulce sombra los nacimientos del líquido vital. Sin
embargo no había indicios del paso de algún caminante o ser por aquellas
tierras olvidadas o tal vez vírgenes.
Mijaíl desarmó su esbelta figura de los efectos típicos del
caminante de largas y pesadas sendas. A continuación, saco su pipa de madera,
deposito las yerbas y especias restantes de su pequeña bolsa de tela, fumó
cinco bocanadas grandes y se dispuso a cerrar los ojos, postrarse junto al agua
y refrescar sus pies y alma. Súbitamente, sintió que no estaba solo y
experimento temor, sensación ya casi ajena a su espíritu. Propuso a su demonio
del miedo no mirar alrededor y esperar el momento indicado. Cuando la ocasión
fue dada a sus antojos, cuando su espíritu de temor no resistió más y quiso
materializar dando razón a su miedo, exploró. Sus ojos dibujaban los contornos
suaves de la fauna del lugar, pintaban los hermosos colores sobre el infinito
lienzo de partículas pero su juicio no imaginaba persona alguna. Dialogó un
poco más con su amigo el temeroso y concluyeron que en realidad no estaban
solos, los acompañaban toda clase de pequeños y hasta microscópicos seres no
antropomorfos. El hombre ve todo a partir de sí mismo y casi en la totalidad de
los casos es una visión pancista, solo él existe y ese es el verdadero gran Yo
Soy ¿En realidad estamos solos cuando decimos estarlo?
Cibeles, diosa de la madre tierra conoció pues la
cosmovisión del joven caminante y mandó uno de los cuatro seres vivientes para
que él no se sintiera solo. El humano puede razonar mucho, no obstante su
naturaleza es innegable y “no es bueno que el hombre esté solo”
Pasadas seis horas, seis minutos y seis segundos Mijaíl pudo
adivinar una figura en la lejanía y que a su vez se acercaba conforme pasaban
los segundos. Sin embargo, se encontraba tan lejos que no se podía distinguir
su naturaleza. Al parecer era un ave pues se le podía observar surcando el
firmamento, encima del impreciso horizonte que se aparecía como un gas
ascendente. El muchacho deseaba con inmensa ansiedad el momento del encuentro,
su alma sentía que aquella aparición era un presente para él, que desde tiempos
arcanos aguardaba con paciencia y que ya estaba ad portas de suceder. ¡Que desasosiego tan exorbitante crecía en su
interior! Aquel encuentro sería de antología.
Mijaíl despertó de un microsueño, bastante exaltado y
pensando que aquel hermoso momento que su mente esperaba no volvería jamás. No
obstante, alzó sus ojos y he aquí un majestuoso ser alado. Batiendo sus alas de
manera sublime, ostentaba hermosos rojos fuego, azules cristalinos, purpuras
misteriosos y colores dorados resplandecientes de magia.
Mijaíl se pronunció:
- - ¡Creatura en llamas! ¿Quién soy yo para merecer
tal privilegio? No creo aun lo que mis sentidos brindan a mis entrañas a partir
de tan magnánima proyección de luz.
¿No son tus dominios aquellas tierras de Faraón
y las llanuras gigantescas de Oriente medio?
¡Revélate ya! Pues ahora sé que no eres quien
muestras ser, dentro de ti yace aquel espíritu de hermosas contexturas ¡Desnuda
pues esas facciones de esperanza y dame de ese halito de amor!
A continuación, un torbellino formado por ráfagas de viento
y dorada arena, cual humano no vio jamás, envolvió al Fénix y lo hizo bajar a
tierra. De esta manera se descubría una mujer de belleza inconmensurable,
ataviada con hermosos cabellos negros, piel blanca como el lucero de la mañana
y hermosas curvas que contrastaban con aquel paisaje desértico. Esas
proporciones hacían percibir lo demás como un lugar de características groseras.
Nunca un ser tan hermoso había puesto sus pies sobre el planeta Tierra.
Cuando Mijaíl vio sus ojos color café hechicero, aquellos
que desbordaban pasión, sintió vértigo y no pronunció palabra alguna. La mujer
entregó tres objetos al joven: una cornucopia, una Aquilegia Caerulea y una
cinta que lucía la frase “Spes Ultima Dea”
El resucitado tomó los presentes y escucho las palabras de quien
los entregaba:
-
- Soy Spes, desde la fundación de este universo
fui creada para este momento sublime. Luché como fiera para escapar de la caja
de Pandora y venir a tu encuentro, pues presta estoy para ser tuya. Me entrego
a ti destino mío, la hora es ya y ahora es cuando nuestras almas se inundarán
del polvo estelar que nos mueve y nos impulsa a vivir ¡Amado mortal! Desde eones
te he buscado y ya te encontré. Toma mi mano, no la sueltes y camina conmigo
porque yo no te dejaré caer.
Mijaíl tomó fuertemente la mano de la fémina, sin saber que
ella dejaba su inmortalidad al volverse uno con él. Él la miró fijamente, la
tomó en sus brazos, imprimió un gran beso en aquella radiante boca y le dijo:
-
- Inmaculada mía, no temo a la mortalidad pues ya
he conocido al ángel de la muerte. El aguijón de este espíritu oscuro no logró
vencerme porque resucité y hoy puedo decir que es un hermoso día para vivir y tomar tu mano.
Caminaron juntos y se perdieron en el cálido y claro
horizonte. El cielo azul cuenta que jamás se les volvió a ver.

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